Privar de los alimentos preferidos provoca un continuo deseo por comerlos, de ahí la necesidad de hacer pequeñas concesiones cuando se sigue una dieta hipocalórica
La prohibición de consumir cualquier alimento cuando se sigue una dieta terapéutica implica el efecto contrario: un mayor deseo por comerlo. Es una práctica errónea y nada justificada que todavía se asocia a muchas dietas de adelgazamiento mal planteadas. Expertos en psicología y comportamiento alimentario y dietistas aseguran que, cuando se sigue una dieta hipocalórica para perder peso, conviene dejar margen para los alimentos preferidos. Las pequeñas concesiones, entendidas como un extra que se ha de comer en pequeña cantidad (la justa para que no haya ansiedad por el alimento preferido), son claves para el equilibrio y el bienestar emocional. Esta permisividad redunda en una mayor fidelidad y afianzamiento para seguir cualquier planteamiento dietético.
Entradas relacionadas:
