EL ORIGEN DE LA LAVADORA

Cuantas veces abremos oido a nuestras abuelas decir que uno de los mejores inventos es la lavadora; lavadora1que nos evita el engorro de ir al pilón del pueblo y estar horas y horas frotando la ropa, amén de horas  y horas de agradable tertulia con los vecinos.
Pues bien, ese gran invento denominado en sus primeros tiempos máquina de lavar y posteriormente el nombre moderno con el que ha llegado hasta nosotros,lavadora, ha derivado en grandes frases como: el frotar se va a acabar (frase publicitaria que al igual que la lavadora está en nuestras vidas constantemente, haciendonos todo un poquito más fácil)
El origen de este invento es incierto; aunque con un principio indiscutible: hacer pasar agua a través de la ropa con el fin de elminar la suciedad.

Los marineros lavaban la ropa metiendola en un saco atado a una cuerda que se tiraba por la borda y se arrastraba durante horas. La idea evolucionó hasta las primeras lavadoras: que consistia en un taburete invertido en el que se encajaba un depósito y presionaba la ropa escurriendo el agua, repitiendo el proceso hasta que la ropa estuviese limpia.
De las primeras lavadoras eléctricas se tiene constancia allá por 1915 en EEUU y Gran Bretaña, pero no será hasta 1939 cuando aparezcan las primeras lavadoras verdaderamente automáticas.

Hoy en día ya no es necesario usar ceniza como lejía, ni azufre o azulillo para potenciar el color, todo evoluciona, y la tecnología ha tenido en cuenta esa dura tarea de frotar contra la piedra para limpiar la ropa y ha creado  verdaderas máquinas que con el simple hecho de meter la ropa en el tambor detectan el grado de sueciedad, la cantidad de agua o detergente a usar en el lavado.

Incluso se ha creado un 2×1, lavadora-secadora en un sólo electrodoméstico. Todo un avance respecto a aquellos inventos de tirar por la borda la ropa para limpiarla. Hasta el diseño ha evolucionado, existen lavadoras verticales y horizontales; todo con tal de facilitar las duras tareas del hogar. Y ya no hablemos del color, desde el clásico blanco hasta el más transgresor en rojo o rosa, a la moda no se le escapa nada.