El mantenimiento de los grifos del baño y la cocina no suele acarrear demasiadas complicaciones, si se lleva a cabo de manera regular.
La cal y otros aditivos del agua suelen ser el principal enemigo de nuestros grifos, todos los grifos tiene una rejilla o flitro por el que sale el agua, pieza normalmente ubicada en el extremo final del mecanismo con el objetivos de retener las impurezas propias del agua. La acumulación de dichos sedimentos provoca que se obstruya la salida del agua y que se disminuya el caudal.
La lipieza de las impurezas es muy sencilla de realizar, basta con una llave inglesA para soltar el extremo del grifo que la cubre, y una vez extraída colocarla bajo el chorro de agua para limpiar las impurezas acumuladas. Si desea emplear productos antical tenga en cuenta las especificaciones de uso que establece el fabricante en el envase, o las instrucciones adjuntas, y procure enjuagarlos adecuadamente. Tenga en cuenta que si quedan restos del producto que continúen actuando durante mayor tiempo que el indicado pueden deteriorarse los materiales del grifo.
En puntuales ocasiones puede ocurrir que los restos de cal u otros sedimentos formen una película difícil de eliminar bajo el chorro de agua, en este caso, habrá que emplear un instrumento punzante para desincrustar los restos de suciedad y desatascar los pequeños orificio de la rejilla. También es recomendable cambiar la rejilla cada cierto tiempo (una vez al año o dependiendo del uso de grifo –si se usa mucho o poco es conveniente cambarlo con mayor frecuencia- .
La aparición de hongos en el baño puede ser bastante común si no se airea lo suficiente, debido a que estos organismos disponen en esta estancia de dos de los principales causantes de su aparición, humedad y temperatura templada y constante.
Si vive cerca del mar y su cuarto de baño o cocina dispone de ventana ha de tener en cuenta que el salitre puede depositarse sobre las superficies cromadas de sus grifos y deteriorarlas. Asimismo el tipo de agua que discurra por su grifería también puede ensuciar en mayor o menor medida la superficie. Por ejemplo, el calcio y el magnesio presentes en las aguas duras pueden llegar a reaccionar con los jabones de manos y ocasionar corrosión en el grifo.
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